Ampliar tu presencia a nivel mundial es un gran logro, pero suele conllevar una «sorpresa» del 20 % en cada factura internacional: el impuesto sobre el valor añadido (IVA). La mayoría de las organizaciones estadounidenses ven estos cargos y simplemente los consideran un coste inevitable de hacer negocios. En realidad, el sistema fiscal global se basa en el «principio de neutralidad», que es esencialmente una norma que establece que no son las empresas las que deben correr con los gastos. El secreto para recuperar ese dinero es comprender la «reciprocidad», básicamente un acuerdo internacional que determina si una entidad con sede en EE. UU. tiene derecho a una devolución.
Dejando a un lado la jerga técnica, este seminario web se centra en cómo las organizaciones estadounidenses pueden moverse con soltura por el mundo de las devoluciones sin quebraderos de cabeza. La sesión desglosa el método de «factura de crédito» y analiza qué países están dispuestos a colaborar en materia de reciprocidad. Dado que Estados Unidos no tiene un IVA federal, muchos equipos financieros dan por sentado que automáticamente quedan excluidos de las devoluciones. Eso es un gran mito. Ya se trate de facturas de hotel de un viaje de negocios, una gran conferencia en Londres o complejos honorarios por servicios entre empresas, es casi seguro que hay dinero esperando a ser reclamado. Los participantes aprenderán a distinguir una jurisdicción «favorable» de una difícil y qué deben buscar exactamente en sus propios datos de cuentas por pagar para detectar una oportunidad de recuperación.